Boletín Homeopático


OCTUBRE 2003

NUEVOS MEDICAMENTOS DE LA PERSONALIDAD IV: IPECACUANHA.
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez (Autor de "Tratado de Síntomas únicos y Líderes "Anemia y homeopatía", "Diabetes Melitus" y "Reparemos el Sistema Inmunológico")

Los síntomas únicos exclusivos del remedio se marcan con un asterisco* (key notes).

   En un sentido Profundo, la esencia de Ipecacuanha es la náusea, misma que se aplica a todos los niveles del remedio: Física, mental, emocional y dinámicamente. La náusea y en menor instancia el vómito, bajo esta perspectiva, deben entenderse como una intolerancia a aquello del exterior que debiera nutrir y sustentar al ser humano, un impulso a eliminar lo que debiera digerirse y tomarse para hacerlo propio. A nivel físico se manifiesta en todos los desordenes alimenticios clásicos de la patogenesia, los cuales muchas veces obedecen a una causa endógena más que exógena(lo cual queda simbolizado en la lengua limpia que acompaña a la mayoría de las afecciones gástricas, lo que indica que no necesariamente hay una intoxicación). Ipeca, reacciona ante lo natural con un impulso exonerativo innecesario y exagerado, siente el estómago y el espíritu denso y pesado, como lleno de piedras.

   A nivel emocional nos encontramos ante un individuo extremadamente reactivo, pero de una manera más caótica y desordenada que en Causticum, Ignatia y Nux vomica. A Ipecacuahna le cuesta adaptarse y tiende a rechazar consciente o inconscientemente las situaciones nuevas, las circunstancias fuera de control, desea muchas cosas pero no puede precisar cuáles. Los estímulos del exterior le molestan sobremanera, sobre todo los ruidos, pero también la gente, el dolor, la crítica o el ser cuestionado.

   Ipecacuanha es uno de los remedios más antiguos de la farmacodinamia homeopática. Según algunos biógrafos de Hahnemann fue el segundo medicamento en ser experimentado después de China officinalis. A pesar de su antigüedad se consideraba con muy pocos síntomas mentales y sin una personalidad definida lo cual realmente no es cierto pues clínica y experimentalmente posee muchos rasgos que lo hacen distintivo y peculiar aun en su perfil psicológico. La gente Ipeca, se asemeja mucho a los individuos Nux vomica pues son personas muy intensas, inquietas e instintivas. En apariencia son sujetos competitivos y muy fuertes, reflejan gran confianza en ellos mismos y son muy ambiciosos. Ipeca, puede ser extraordinariamente apasionado en todos los ámbitos de su vida. Le gusta la buena comida y suele tender a los excesos también. La mayoría de las personas que responden mental y constitucionalmente a Ipecacuanha son del sexo masculino. Físicamente suelen verse pletóricos y muy fuertes, son resistentes y no se rinden con facilidad.

   La clave que los distingue de Nux vomica es, no obstante, la intolerancia a la frustración, como una suerte de náusea emocional y afectiva, la gente Ipeca es altamente impaciente ante la vida, se desesperan e irritan cuando no logran lo que se proponen o planean. Ipecacuanha espera demasiado de la vida, lo cual muy seguido se traduce en decepciones de toda clase. Este rasgo queda expresado en los síntomas únicos celos por negocios * y malhumorado cuando sus negocios no avanzan satisfactoriamente* que simbolizan la vulnerabilidad ante la adversidad de este tipo de individuos. Al no poderse sentir satisfechos, tienden a gritar*, pelean y se quejan.

   Además, a diferencia de Nux vomica las personas Ipeca son muy inestables en todos los sentidos, se caracterizan por ser muy caprichosas, e incluso pueden llegar a ser cambiantes y volubles, pero por lo general de una manera agresiva, con mucha irritabilidad y ansiedad.

   Debido a su pasión desbordante puede pensarse que estas personas son muy positivas, joviales y optimistas, pero les cuesta mucho adaptarse y tienen bastante dificultad para empatizar, para tolerarlo inesperado y lo diferente. Son muy indecisos y se dejan llevar por los impulsos antes de meditar sobre lo que van a hacer y sus implicaciones, planean sin tomar en cuenta todos los factores y a veces pueden pecar de ingenuos e idealistas pues conciben todo desde una perspectiva muy personal. Ante los demás, Ipeca, se torna muy intolerante y crítico, fácilmente monta en cólera, misma que le es difícil controlar y que le ocasiona innumerables trastornos ( aunque después de los accesos de cólera se puede sentir muy tranquilo y sosegado*).

   Les cuesta mucho ser constantes pues su voluntad suele ser débil, no perseveran y tienden a desdeñar todo lo mental y abstracto. Dicen ser prácticos e ir directamente al grano pero pueden ser evasivos y bastante indolentes (aunque para cuidar su imagen pueden desarrollar una industriosidad excesiva). La mayoría de la gente se entusiasma con ellos al principio y se decepciona después, al ir tratándolos cotidianamente y conocerlos mejor.

   Ipecacuanha puede ser un remedio muy útil en niños, sobre todo cuando son muy caprichosos, irritables y peleadores; niños volubles a quienes nada satisface, que quieren innumerables cosas que después rechazan o que ni siquiera tienen idea de lo que desean, estos pequeños son muy burlescos y que se mofan de todos sin respetar autoridades, son sarcásticos e irónicos, muy gritones y tienden a llevarse constantemente las manos y los dedos a la boca (aun en edades bastante avanzadas, como en la adolescencia). Son muy obstinados y se enojan con gran facilidad por las mínima cuestiones, son extremadamente desdeñosos y se comportan con gran altivez, aun con sus seres queridos a quienes comúnmente dice odiar o no soportar.

   En estados avanzados la patología, los individuos Ipecacuanha caen en profunda depresión en la cual no hablan con nadie, se torna tímidos e introspectos, silenciosos y muy lentos, desarrollan una gran aversión a toda clase de actividades, sobre todo las mentales y se vuelven muy distraídos. En esta fase el paciente generalmente aventajado y consumido, menciona sentir ganas de llorar todo el tiempo y puede llegar a hacerlo incluso cuando está dormido.

   En las fases finales de la patología aparecen, entre otros muchos síntomas, hemorragias crónicas, recurrentes y espontáneas (una especia de náusea física en la cual el organismo intenta eliminar lo más vital y preciado del individuo, lo que en primera instancia se encarga de nutrirlo: la sangre, la cual en estos casos, simbólicamente, como la lengua, está limpia y es brillante). Ipecacuanha no es una persona que tenga tendencia suicidas activas pero puede dejarse morir literalmente. Tiene una gran tendencia a desarrollar fuertes adicciones desde su juventud, lo cual puede llevar a una drogadicción o alcoholismo extremadamente perniciosos y muy difíciles de controlar, está tratando de evadirse ante el cúmulo de frustración y fracaso que ha experimentado en su vida, y en estos casos de náusea emocional sí en una manifestación de su intoxicación existencial, de su total incapacidad para digerir la vida. Y en el ocaso de sus días, bajo el melancólico tedio y la soledad interior, el vómito último es el de su hálito vital. 

 
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