Boletín Homeopático


NOVIEMBRE 2006

NUEVOS MEDICAMENTOS DE LA PERSONALIDAD: IGNATIA AMARA
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez

   Nos dijeron que era histérica, dramática, impredecible, y reactiva en grado máximo, que en su vida predominaba la visceralidad y las emociones explosivas, sin tasa ni medida. Que era nerviosa, agitada e irritable. Que su desequilibrio emocional podía ser desestabilizador y convertirla en una mujer peligrosa. Que suspiraba continuamente y montaba en cólera ante la contradicción. Nos dijeron también que le agrava el consuelo, y que era el medicamento en excelencia por las penas agudas o recientes, cuando la gente no podía llorar ante la pérdida inusitada o no podía dejar de llorar. Nos dijeron todo eso. Y todo, todo es completamente cierto.

   Sin embargo, existe otra faceta muy diferente en este medicamento preparado con el haba de San Ignacio (Strychnos ignatil), rico en estricnina y brucina, como su pariente cercano Nux vomica con quien comparte muchos rasgos y síntomas. A nivel de personalidad, y en estado de relativo equilibrio, conector entre la encantadora Pulsatilla y la Sepia más independiente y sabia.

   Como Phosphorus, Ignatia tiene gracia, es encantadora y fascinante, sensible en extremo, ingeniosa, sociable, compasiva y benevolente, artística (escribe, esculpe, pinta, pero sobre todo, se decanta hacia la música, la danza o la luminosidad que la hace no solo una de las mujeres más atractivas, sino uno de los individuos con más riqueza y potencialidad interior. Es curiosa e indagadora, inspiradora y consuelo natural. Pero también intangible y etérea, en cambio permanente. Su vida es un viaje, una búsqueda perpetua y un continuo reinventarse.

   Como Pulsatilla, es afectuosa, dulce y tierna, con multiplicidad de registros, adaptable y nutricia. Aparentemente suave y mucho más sentimental y romántica. Se sintoniza y fluye con los demás, pero sin perder su identidad, desde su conciencia y voluntad. Como Pulsatilla, no tiene reparo en mostrase tal como es, expresa sus emociones de manera directa y transparente, está llena de sonrisas y posee una coquetería natural y espontánea, y también suele ser el centro de atención en cualquier lugar donde se encuentre. Es hermosa.

   Como Silicea, es altamente responsable y posee un intelecto agudo y ordenado, capaz de disecar cualquier concepto, por más complejo que sea. Es igual de concienzuda, sobre todo después de comer*, y casi tan inteligente como la misma Silicea, que en estado sano es la más inteligente de la Materia Médica, pero por mucho más eficiente y creativa, más abierta y festiva.

   Como Sepia sana, es dueña de sí misma, indómita, pura, desafiante de las reglas y las estructuras. No importa como se vista, siempre lucirá única y atractiva pues no son sus ropas lo que la distingue sino el porte, la elegancia y la galanura interiores que se proyectan desde su persona en cada uno de sus actos, gusta de la danza y mejora bailando, es industriosa y se siente mejor estando activa, haciendo aquello que le gusta. Posee un magnetismo sin igual y su belleza interior rivaliza con la exterior. Más que inteligente, es sabia. Es, en fin, una mujer completa.
De Nux vomica, tiene la pasión desbordada que impregna cada uno de sus actos, la reactividad, la fuerza y la resistencia física y emocional, el gusto por los placeres y el desarrollo de habilidades, así como el deleite permanente con la vida. Y sobre todo, posee una irreducible y colosal confianza en sí misma. Es ambiciosa, porque sabe todo lo que puede llegar a lograr, porque disfruta de la competencia y del éxito a partes iguales, y sobre todo porque los mapas de su vida están firmemente esculpidos en su propio interior. Como Nux, es valiente, audaz e impulsiva, juguetona y llena de fervor vital, mejorando por la diversión y por mantenerse ocupada. Es noble, vehemente y no tolera las injusticias.

   Como ella misma, Ignatia equilibrada es festiva, refinada y llena de ideales, sabe de todo lo que es capaz porque una clara certeza interior la impulsa constantemente, porque ama la vida. Mejora por los viajes, y es de las muy pocas personalidades que puede sinergizar una profunda intuición con la objetividad más lógica y veraz. Ignatia, teniendo la paradoja como esencia, puede potencializar su percepción romántica y subjetiva con su capacidad de analizar todo con la más perspicaz de las visiones.

   Esto la hace eficiente como nadie, y mucho más capaz que cualquier hombre promedio. Puede competirles a los varones y vencerlos en sus propios territorios, sin dejar de ser dulce, femenina y fascinante. Y eso, en este mundo machista –sutil y ambiguamente machista- no se lo suelen perdonar. Por su plenitud y capacidades, por su belleza y garbo, encarna a una de las mujeres más perturbadoras, tanto para los hombres como para las mujeres, y aunque puede vivir con ello sin salirse de su centro, su noble corazón suele se su punto más vulnerable ante los embates de la rivalidad, el resentimiento y los celos.

   Ignatia, cuando se enferma y se desequilibra, sobre todo por la acumulación de decepciones y pesares, puede volverse amargada, distante, masculina y dedicada únicamente a actividades intelectuales, pero en estado de equilibrio su vida tendrá una riqueza continua en todas las esferas de su vida. Es muy difícil que no tenga una vida dura y llena de adversidades porque los seres humanos de la actualidad, especialmente los varones, no están preparados para asumir y aceptar la singularidad de todos sus atributos y mucho menos de su seguridad y su independencia. Intentarán boicotearla e invalidarla, la más de las veces aquellos más cercanos, casi siempre de manera inconsciente (y por lo tanto más precisa y efectiva), y con el pretexto del amor, el amor posesivo y limitado que cela y no soporta ver a la pareja volar y trascender. Y ella que ama con toda la fuerza de su corazón, no duda en entregar toda su magia y fuerza al ser amado… Es por eso, que pocas chicas Ignatia permanecen equilibradas, es por eso que su alquimia se convierte en histeria, y su amor transmutado en ciega pasión. Es por eso que pierden su norte y se confunden. Por eso Ignatia sana es toda una celebración cuando se le encuentra.

   Puede que no haya nacido con el pelo rojo, como Phosphorus, pero lo podrá tener de mil colores como los matices de su corazón, universal y cotidiano, personal y trascendente.

   Como Adriana que, en la mitología griega y por amor, salvó a Teseo del Minotauro entregándole un ovillo de hilo, Ignatia posee la clave para escapar de cualquier laberinto y vencer los oscuros monstruos interiores, elevando en cada persona la humanidad sobre la bestialidad, trascendiendo los instintos y la pasión al otorgarles el sentido y la intención más sublimes. Por ello, solo los más grandes héroes, solo los osados y valiente, como ella, pueden encarar su grandeza e integridad sin sucumbir a los celos y la envidia. 

 
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