Boletín Homeopático


ABRIL 2008

¿Cómo estudiar Materia Medica? Segunda parte.
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez

   Las patogenesias de los medicamentos, especialmente de los policrestos y semipolicrestos, se caracterizan por una vastedad abrumadora. El estudiarlos y distinguirlos se complica además por el hecho de que un determinado síntoma suele siempre estar presente en varios medicamentos. ¿Cómo podemos distinguir y aprender estos datos de una manera más fidedigna? En este artículo, continuación del anterior, nos enfocaremos en algunos métodos para poder diferenciar y precisar los medicamentos homeopáticos con mayor eficacia.

   Más que memorizar síntomas, signos y rasgos, es menester primero, comprender y entender la dinámica interior y esencial del medicamento. Una vez hecho esto será más fácil retener y reconocer los síntomas de un determinado remedio.

1. Metasemejanza o búsqueda de las signaturas. Un método nemotécnico y pedagógico que puede sernos de mucha utilidad al estudiar y comprender un medicamento es relacionar el origen del medicamento con sus síntomas, buscando semejanzas simbólicas entre los rasgos y aspectos de la sustancia a partir de la cual se elabora el remedio y los datos patogenésicos del mismo. Así, podemos, como ejemplo, relacionar el carácter suave y adaptable de Pulsatilla con el aspecto suave, tornasolado y aparentemente frágil de la planta y de la flor de la que proviene. O el carácter explosivo y reactivo de Ignatia con la explosividad de las habas de San Ignacio que, cuando están maduras, explotan literalmente, lanzando muy lejos las semillas que contienen en su interior. O relacionar la impotencia y minusvalía de Lycopodium con el pequeño musgo en el cual se ha convertido a través de la evolución después de haber sido uno de los árboles más altos en la prehistoria. Las signaturas, empleadas por Paracelso y otros médicos de la Edad Media con fines curativos, tienen un valor más simbólico en la actualidad pero no por ello menos peculiar y notable. Llama la atención, por ejemplo, que las hojas del Chelidonio tienen forma de hígado, o que el plomo es denso, pesado e inerte aunque muy blando y maleable, como la personalidad de Plumbum metallicum.
   Por otro lado, la metasemejanza se refiere a las relaciones en semejanza, no tanto entre el medicamento y el paciente, sino entre los diferentes niveles y esferas del propio remedio; podemos ver, entonces, cómo los síntomas mentales son un reflejo de los síntomas físicos y generales, y visceversa. Los síntomas particulares más representativos suelen ser reflejos simbólicos de las actitudes y posturas vitales a nivel de la personalidad de los medicamentos. De ese modo la impotencia física, digestiva, metabólica y renal de Lycopodium es un reflejo de su impotencia afectiva, volitiva y vital. Los callos y la lengua cubierta por una gruesa capa blanca en Antimonium crudum simbolizarían la renuencia a contactar con la vida y con los demás, sus amores platónicos y el romanticismo evasivo que le caracteriza. Será tarea de nosotros, al estudiar los medicamentos, descubrir estas relaciones y puntos de contactos, lo cual indudablemente habrá de clarificar y optimizar la comprensión del medicamento.

2. Modalidades y concomitancias. La gran mayoría de los medicamentos tienen modalidades características además de las comunes. Hay que hacer especial hincapié en las primeras y buscar la manera de relacionarlas con las segundas. Muchísimos medicamentos se agravan con el frío, el calor, en la mañana, acostados, después de comer o antes de la menstruación. Pero muy pocos mejoran de manera general en el ocaso (Bry., Phos., Plat., Senega), o dándose vuelta en la cama (Cham., Nat-m., Puls), o cuando están constipados (como Calc., Nitric acid o Psor). Muchos medicamentos mejoran por la presión o comiendo, por dormir o moverse pero muy pocos se agravan por comer rápido (Ars., Ip., Led., Nux, Sil., Sulph) o por viajar en tren (Kali iod.), es preciso, entonces, buscar este tipo de modalidades más peculiares y sugerentes en cada una de las patogenesias. Una vez memorizadas podemos inferir, muchas veces por lógica, las demás más comunes.

   Las concomitancias son los síntomas que siempre se presentan acompañando a otros síntomas o signos. De este modo, se forman combinaciones únicas que pueden conducirnos directamente a un remedio. Aunque las concomitancias se valoran más en la metodología repertorial de Boger y Boeninghaussen que en la de Kent, son de gran utilidad al estudiar. Especial atención deben merecer también las modalidades alimenticias, que abarcan no sólo mejoría y agravación por los determinados alimentos, sino también deseo y aversión por los mismos. Estas modalidades suelen ser determinantes también en el diagnóstico diferencial en la práctica clínica.

3. Combinaciones únicas. Por combinaciones únicas entendemos aquella agrupación de síntomas o signos de un medicamento que sólo en dicho medicamento se presenta. Las combinaciones únicas más útiles son, desde luego, las que se refieren a los síntomas mentales. Grandes autores, como Paschero o Candegabe, hacen referencia a ellas para clarificar y retratar de manera más fidedigna a los medicamentos. Haciendo referencia al repertorio de Kent, en su versión de Eizayaga, podemos citar a Carcinosin como el único necesitado de afecto que se agrava por el consuelo, o a Lycopodium como el único desvalido con deseo de poder. En Repertorios más modernos y actuales podemos encontrar muchas más combinaciones típicas y exclusivas: Natrum mur sería el único medicamento que se agrava mentalmente por el consuelo, estando constipado y antes, durante y después de la menstruación. Podemos también buscar combinaciones únicas de síntomas generales y mentales, las cuales están inspiradas en la metodología de Hering cuando hablaba de sus trípodes clínicos y diagnósticos característicos.

4. Distinción de Síntomas Notables. Por síntomas notables entendemos aquellos que llaman la atención y se erigen por encima del común de la sintomatología. Pueden ser Repertoriales, es decir extraídos del Repertorio, o a criterio de los diferentes autores y maestros. Los síntomas notables repertoriales son los Key-notes y los síntomas líderes. Los key-notes o síntomas únicos, lo cuales, aunque no deben ser utilizados como sinónimos de prescripción sí son de gran utilidad como indicadores de los aspectos más característicos de un remedio. Son síntomas que no se encuentran más que en un medicamento. Los síntomas líderes se encuentran en varios remedios pero sólo en uno tienen valor máximo, lo cual es muy distintivo jerárquicamente. Los síntomas Notables restantes son los raros, que aparentemente no tienen una explicación fisiológica, los extraordinarios, que están fuera de contexto patológico –que no tienen que ver con la enfermedad- y los peculiares que simplemente llaman la atención. 

 
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