Boletín Homeopático


SEPTIEMBRE 2009

Medicamentos de la Personalidad: Capsicum annuum
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez

   Todo antes era mejor. Y era mejor, o parecía serlo, en realidad, porque el ingrediente principal de todas esas maravillosas cosas perdidas o venidas a menos hoy en día, es indudablemente la nostalgia, esa idealización por todo lo que en el pasado fue bueno y ahora que se ha ido, se torna insuperablemente mejor. Ya sea el platillo de la abuela cuando niños o ese primer amor que se añeja en la memoria, ya sean los amigos o hasta las estaciones del año, pues como dijo el poeta Jorge Manrique: “Cualquier tiempo pasado fue mejor”; porque la nostalgia, tan natural como las arrugas y las canas: Surge y se presenta con la edad.

   Y bajo este sentido es que surge Capsicum como el gran remedio de la nostalgia patológica. No porque sea el único o el más importante (es el que tiene más valor en el rubro del Repertorio, con 4, y forma el clásico trío de los nostálgicos junto con Carbo animalis y Phosphoric acid), sino porque es el que puede llegar a manifestar las formas más dolorosas de añoranza y pesadumbre por el bien perdido. Al grado, incluso, de desconectarse terriblemente de su propio presente y llegar a desear la muerte por su incapacidad de vivir el momento actual. Es así que la esencia de este medicamento es la añoranza, la nostalgia, una sensación de haber perdido lo más valioso de la vida, de haber sido expulsado de un paraíso que muy probablemente jamás existió. Capsicum es uno de los medicamentos más importantes en aquellas personas que están atascadas en vivencias del pasado, como Natrum mur., Rhus tox., Carbo animalis, Ignatia o Lycopodium. Sin embargo, a diferencia de Natrum mur o de Rhus tox, que viven recordando acontecimientos pasados desagradables, rumiando el pasado doloroso, Capsicum vive anclado en el grato pasado, incapaz de superar la pérdida de un aparente bien y rindiendo pleitesía a lo que el tiempo se ha llevado. Tiene como síntoma único: Nostalgia con insomnio*; y con valor de 3, la nostalgia con mejillas rojas, o con la garganta roja.

   Sin embargo, esta nostalgia tan extrema no es lo más importante en este medicamento a nivel de su desarrollo psicológico y personalidad, sino la omisión y la oquedad que impregnan toda su existencia. La gente Capsicum vive en un vacío existencial resultado de una vida muy pobre y limitada, son sujetos mediocres que nunca fueron capaces de asumir con responsabilidad su existencia, como Staphysagria, y que con el tiempo caen en graves estados de depresión y evasión por no haber tocado nunca la plenitud: No tienen fracasos que lamentar, pero tampoco éxito alguno porque su vida estuvo marcada por la cobardía y la falta de acción, por la insignificancia y la apatía. Por eso, estos individuos cavilan continuamente y se hunden en un alcoholismo consuetudinario; son personas torpes y volubles, muy distraídas y lentas de pensamiento, muy sensibles y temerosas. Capsicum, uno de los individuos más mediocres de la Materia Medica, en lo más profundo de su ser, desea olvidar su vida, huir de su presente que es el resultado de su pusilánime actitud. Por eso idealiza y añora el pasado. Un pasado que, no solo no existe, sino que, en muchos casos, nunca existió.

   Indicado en viejos alcohólicos, sucios física y espiritualmente, como cita Allen. Este tipo de pacientes son proclives al desaliño y al desorden, a todo tipo de excesos pero siempre desde su pasividad y su apocamiento, no tienen moral alguna y su mente tiende a los pensamientos lascivos. Beben en exceso, y lo hacen para olvidar la vergüenza de su condición, la miseria en la que viven. Por ello el alcoholismo es uno de los grandes temas de este remedio, estando indicado incluso en niños hijos de alcohólicos. Estos enfermos, en su gran mayoría varones solitarios y abandonados de sí mismos, obesos y de fibras muy laxas, suelen pasarse la vida sin tener una pareja o una familia, generalmente por absurda cobardía. Por ello la sola presencia de una mujer les perturba hondamente, volviéndose procaces, bastos y vulgares, inmorales y groseros. Nada hay en él de gracia, elegancia o impulso por la vida, es un haragán que se niega obstinadamente a salir de sus rutinas*, es un ansioso que se desconecta cada vez más del hálito vital, por ello es el único remedio cuya ansiedad, al igual que sus alucinaciones, mejoran al respirar*, sobre todo al inspirar profundamente.

   Trastornos por alcoholismo, sobre todo en la fase de abstinencia, donde es uno de los medicamentos más importantes puesto que este sujeto no puede estar sin beber alcohol: Tiene años bajo los efectos etílicos. Trastornos por caricias amorosas y estímulos sexuales, el paciente es lujurioso y excitable, pero a la vez, impotente y muy vulnerable a la excitación. Muchos de estos enfermos han caído en estas fases a consecuencia de la muerte de seres queridos, decepciones de todo tipo, emociones intensas, penas y, sobre todo, nostalgia. Como Medorrhinum y Staphysagria tiende a los accidentes por su débil conexión con la vida.

   Está lleno de miedos, sobre todo al despertar, que lo llevan de un lugar a otro. Su temor más notable es el miedo a la autoridad, a enfrentarse con la policía, a ser detenido y encarcelado por alguna falta. Temor a las corrientes de aire, a escuchar malas noticias, a una muerte inminente. Teme al infortunio, irónicamente, aunque nada tiene que perder. Teme ser asesinado pero también al suicidio, pues sabe que nada hay de valioso en su vida. Temor al mal, a las tormentas, a los reproches e incluso a bagatelas.

   Muy indicado en niños que se enferman cuando están sometidos a tensiones, muy caprichosos y volubles, con tendencia a la obesidad y sensibles a los ruidos. Estos niños puede parecerse a los de Calcarea carbonica por su aspecto y a los de Chamomilla y Cina por su conducta: Son niños torpes, coléricos e insatisfechos, muy necios y llorones, pueden llorar día y noche sin motivo aparente. Piden algo y después lo rechazan, llevan la contra de manera sistemática (síntoma característico). Estos niños lloran durante el sueño y despiertan por de terrores nocturnos.

   El Capsicum annui, llamado erróneamente pimienta de Cayena, porque en Italia se le denomina pepe di caienna a una de las formas locales más famosas, no es otra cosa que el nombre científico que designa el género y especie de la mayoría de los chiles del mundo: Desde el Roter pfeffer de Alemania o el Poivre rouge de Francia hasta los clásicos chiles jalapeños o serranos de México. Las variedades europeas tienen su origen en aquellas que fueron llevadas a España desde América por el naturalista de Cristóbal Colón, el Dr. Álvarez Chanca, las cuales permanecieron sin empleo, cual plantas de ornato, lejos, muy lejos de su tierra de origen, por mucho tiempo, hasta integrarse a la cocina europea. Así también, el individuo Capsicum se siente muy lejos de su origen, con una vida sin sentido ni fruto, presa del desánimo interior y del tedio existencial. Ya los antiguos mexicas lo había descubierto: El chile realza el sabor de los alimentos y, del mismo modo, Capsicum está indicado en aquellas personas insípidas que han llevado una vida trivial y timorata, sin asomo de intensidad ni gusto alguno. 

 
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