Boletín Homeopático


OCTUBRE 2009

Berberis vulgaris
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez

   Los síntomas únicos se marcan con un asterisco*.

   La Homeopatía es más grande que los homeópatas mismos, mas vasta y profunda que el más genial de los maestros en esta ciencia-arte de la curación. Y viene a colación esto por la recurrente tendencia que tenemos precisamente los homeópatas a etiquetar, conciente o inconcientemente, los medicamentos homeopáticos. Y desde esta perspectiva es común que ciertos remedios sean clasificados inexorablemente bajo ciertas pautas como específicos de tal afección u órgano, y que sea fácil decir que no tienen síntomas mentales. Berberis es uno de estos medicamentos, y mucha gente lo cataloga como un específico de los trastornos renales y urinarios. Sin embargo, es mucho más que eso; siendo de hecho un gran medicamento para la recuperación integral de la mujer, además de tener un sinnúmero de indicaciones sistémicas y mentales, gran agotamiento y muchos conflictos con la sexualidad.

   Además de estar indicado por excelencia cuando se presentan sensaciones o dolores burbujeantes, así como en las afecciones digestivas acompañadas de náuseas antes del desayuno y de alteraciones alternantes del apetito, Berberis, el Agracejo, tiene dolores radiantes y fuertes cólicos en diferentes órganos, siendo una de sus magnas modalidades la agravación por levantarse estando sentado y por permanecer de pie. Está muy indicado en personas desgastadas y avejentadas, que tienden a la retención de ácido úrico y a las afecciones renales de toda índole; pacientes sumamente friolentos o que pueden sentir frías ciertas partes aisladas, como los huesos, o como si le salpicaran la espalda con agua fría. Presenta sed severa que lo despierta seguido en la noche y alteraciones crónicas del sueño Sin embargo, a un nivel más profundo, éste es un medicamento de la personalidad por excelencia en mujeres bloqueadas a nivel de su sexualidad, mujeres que están extenuadas a nivel físico y mental, que han perdido su fuerza femenina, su gracia y su gusto por la vida.

   Su gran clave a nivel psicológico son las alteraciones a nivel de su identidad femenina; mujeres que tienen un gran conflicto entre la maternidad y la sexualidad, entre el ser madres y el ser mujeres, que sienten que el sexo es algo sucio*, sobre todo una vez que se convierten en madres* o desde el mismo embarazo* (Santos & König). Pierden la capacidad de sentir placer sexual, llegando a mostrar aversión al coito o incluso dispareunia, vaginismo y, principalmente, frigidez, como si fuera esencialmente incompatible la maternidad con la expresión sexual, por ello mismo, y como una forma de compensación puede desarrollarse un gran deseo de reconocimiento y brillo social. Estas mujeres pueden presentar asimismo muchos conflictos con la figura materna o con sus propias madres (como Lycopodium, Thuja o Lac maternum), llegando a sentirse disgustadas con su propia condición femenina, a sentirse inadecuadas, vulnerables o inseguras por ser mujeres. Son pacientes que antaño fueron sensibles, sentimentales y apasionadas, llenas de anhelos y pasión vital y, que con el tiempo y la acumulación de conflictos o abusos se tornan agotadas, taciturnas y con gran confusión mental: La paciente Berberis ya no puede pensar con la claridad que tenía antes, distrayéndose con gran facilidad por cualquier estímulo externo y sin poder continuar con su trabajo; le inunda una enorme e invencible melancolía y se torna renuente a hablar. Este estado se caracteriza por una creciente incapacidad de contactar con el mundo exterior a través de sus sentidos: Hay un bloqueo de su sensualidad, de la capacidad de sentir placer y de su sensibilidad.

   La tradición señala que las espinas del agracejo, el Berberis o Barberry, fueron las que se utilizaron para confeccionar la corona de Cristo, lo cual simboliza y remite a la naturaleza sacrificada y redentora de las personas que precisan del remedio, quienes sufren y se contienen en silencio, viviendo su dolor en secreta contención. A diferencia de Staphysagria que maneja la pena y la indignación bajo la superficie de su conciencia, Berberis hunde su dolor en lo más profundo de su ser, volviéndolo inaccesible a la mente consciente (Lange, citado por Vermeulen). En este sentido son extraordinariamente simbólicos los dolores en el metacarpo y en el metatarso, como si tuviera un clavo enterrado, peor al caminar, pero con la necesidad de seguir caminando*, notables son también el aburrimiento o el deseo de morir durante la menstruación*, como si su condición femenina implicara una flagrante negación a la vida.

   Otra gran característica de la mentalidad de este remedio es que los objetos, y el entorno en general, parecen mucho más grandes de lo que son en realidad (Allen), lo cual parece ser también un rasgo en la percepción del medio por parte de la paciente, siente que los problemas y la gente que la rodea son mucho mayores y más complicados, hay una tendencia inconciente a magnificar todo el entorno, llegando al grado de sentirse separada o desconectada, sin poder conectarse o reconocer a sus amigos y seres queridos.

   Uno de los elementos más importantes de Berberis es su génesis, es decir, las causas y las circunstancias que llevan a la persona a desarrollar toda esta sintomatología. En este caso, encontramos trastornos por abuso, sobre todo por abuso sexual o descalificación de su sexualidad (como en el caso de las mujeres que son rechazadas por la pareja una vez que se embarazan o dan a luz); trastornos por conflictos y peleas, todo lo cual genera gran inestabilidad interna y un desgaste gradual. La gente Berberis es muy lábil a la humillación, a sentirse desdeñada y minimizada, a no tener un ambiente grato y armonioso.

   Es muy curioso que el medicamento, tal como lo cita el propio Clarke, tiene grandes semejanzas físicas y mentales con Lycopodium, tales como la tendencia a que las afecciones vayan de derecha a izquierda, la confusión mental, la ambición incrementada, la debilidad creciente, el despertar difícil y con malhumor, el calor en la cabeza después de comer, ruidos burbujeantes en los oídos o la sensación de burbujeo en la región renal; Berberis también se agrava hacia la tarde (sobre todo después de la 3 p. m.), asimismo ambos remedios exhiben un gran conflicto con la figura materna y la naturaleza esencial de la mujer: Una herida en la esencia femenina. En ambos hay un gran conflicto al verse confrontados contra una realidad apabullante y un ambiente básicamente agresivo y desafiante, ambos son víctimas de una orfandad ambigua y de la traición afectiva en su nutrición temprana, pero Lycopodium, esencialmente masculino, reacciona ante este embate vital engrandeciéndose a sí mismo, infatuando y desbordando su ego. Berberis, esencialmente femenina, en cambio magnifica y engrandece su entorno, convirtiéndolo en una barrera, para así esconder sus heridas en lo más insondable de su conciencia y sacrificar la fuerza alquímica de su sexualidad. 

 
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