Boletín Homeopático


JUNIO 2010

Sepia officinalis (Primera parte)
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez

   Sin palabras, con su presencia entrópica y destruida, ella misma nos lo dice: En franca patología, no existe medicamento homeopático que refleje a tal grado el deterioro de la esencia femenina como Sepia, remedio preparado por Hahnemann a partir de la jibia, un molusco marino. Sepia enferma es una mujer cansada de la vida, profundamente deprimida, abatida, abandonada de si misma, una mujer que ha perdido hasta su propia condición: No menstrua pues no funciona hormonalmente de manera adecuada, es estéril a todos los niveles y su aspecto, macilento y avejentado, se ha tornado andrógino y repelente. Se caracteriza por la congestión a todos los niveles, circulatorio, hormonal, metabólico, sexual y, sobre todo, afectivo. Es una mujer estancada en todos los sentidos, con una incapacidad característica de dar y recibir afecto, con una depresión difícil de percibir tanto para la paciente como para el terapeuta por ser tan profunda y tan crónica, la cual se enmascara en una especie de letargo o tremendo cansancio. La mujer que necesita Sepia está incomunicada y conflictuada con su propia naturaleza, tiene bloqueada su sexualidad y ha perdido la capacidad de sentir amor y vincularse a otros, por ello se agrava con el consuelo y es pesimista en grado extremo.

   No obstante, en estado de equilibrio las mujeres Sepia son realmente mágicas y alquímicas, muy intuitivas y sensibles al grado de ser psíquicas, además de independientes, artísticas y, sobre todo, sanadoras. Poseen una conexión única con las fuerzas de la naturaleza, una energía desbordante y creativa, así como una gracia sin igual. Y si bien la mujer Sepia desequilibrada es la menos atractiva de todas las mujeres, la menos femenina, Sepia sana es un despliegue contundente de feminidad plena: La más hermosa, carismática y segura de si misma. Una mujer completa.

   Sin embargo y a pesar de todas estas cualidades, suelen ser muy reservadas en relación a todo lo que sienten y piensan, circunspectas en su hablar y austeras en su forma de actuar y de vestir. Rechazan la moda, los artificios y la frivolidad, pero se sienten felices con los aspectos más simples de la vida: La grata compañía, la admiración del mundo y el Universo, aprender y conocerse mejor, así como todo tipo de actividades físicas y creativas como cocinar y realizar actividades manuales. De modales suaves, tímidas y muy dadas a perderse en sus pensamientos, contemplativas e introspectivas, las mujeres con la personalidad de este medicamento tienden a ser, asimismo, poseedoras de una voluntad férrea y bastante confrontadoras, intolerantes a las injusticias, muy responsables y coherentes, pero sin perder una distintiva cualidad de serenidad y calma. No obstante, en entornos nutricios y sintonizados a su ser interior, también pueden ser vivaces y apasionadas, comunicativas y muy alegres, prestas a la risa y al juego, proclives a la recreación y a buscar divertirse. Sepia sana, en contrapartida con su versión patológica, gusta de los viajes, es curiosa, ama a los niños y a los animales, se compadece de los dolientes y es afectuosa y dulce, además de ser activa, reactiva y creativa de una forma incesante y generosa.

   Las mujeres Sepia equilibradas, son muy independientes y reacias a asumir los roles sociales destinados a la mujer. Prefiere competir y buscar su desarrollo personal. Sin embargo, a diferencia de las mujeres Ignatia, Natrum muriaticum o Lycopodium, que suelen lidiar con el hombre en terrenos abiertamente masculinos y cediendo un tanto de su naturaleza femenina, Sepia lo hace desde si y para si; busca la plenitud desde su propia feminidad y para el crecimiento de la misma. Por ello mismo, es común que la mayoría de los varones se sientan, por una parte tremendamente atraídos por su belleza y encanto, pero, por otra, perturbados y asustados de su intangible esencia y su perturbadora independencia. Pero a pesar de ser tan autosuficiente y segura, Sepia tiende a buscar, conciente o inconcientemente, relacionarse con un varón igualmente seguro, visionario, estable e independiente, que la apoye en su proceso de crecimiento. Esta dinámica suele generar relaciones con un alto grado de ambivalencia y ambigüedad, ya que muchos de los hombres que se acercan a ella, lo hacen buscando apoyo y entrega absoluta, o una relación de codependencia, mientras que ofrecen a cambio realmente muy poco, además de sentirse desconcertados por los canales en los que se mueve y funciona, perplejos ante su incapacidad de ver lo que ella percibe.

   Sepia, para mantenerse sana, precisa de un contacto continuo con la naturaleza y todas sus manifestaciones, de una renovación incesante al retroalimentarse con las fuerzas universales intrínsecas. Por ello, aun en sus estados de mayor patología suele mejorarse por las tormentas eléctricas intensas y por todas las manifestaciones desbordantes e incontrolables de la Naturaleza. Muchas mujeres Sepia, en transición de un estado relativamente equilibrado a la enfermedad y la inestabilidad, tienden a tener conflictos con las estructuras sociales, el mundo moderno y la tecnología. Muchas de ellas podrán refugiarse y fortificarse en actividades al aire libre y en el bosque o fuera de la ciudad, otras dedicándose con gran pasión al cuidado de plantas y animales o a atender personas necesitadas, pero muchas otras habrán de sucumbir a las fuerzas anquilosantes y destructivas de la frialdad tecnológica y la falsa comodidad de la realidad contemporánea, totalmente desconectada de las pautas ecológicas y de las fuerzas naturales. Entonces comienza su trágica debacle y la supresión de todo su poder transformador y curativo.

   Las mujeres Sepia, desde muy pequeñas, manifiestan una notable precocidad física y emocional además de una percepción inusitada de la naturaleza humana, por ello desde edades tempranas se caracterizan por una madurez fuera de lo común y una presencia magnética y perturbadora que las hace ser muy atractivas a nivel sexual, pero de una manera sutil e intangible ya que en apariencia no son coquetas ni siguen los dictados sociales de la seducción. Esto genera, en muchos hombres, reacciones turbulentas y obsesivas. La gran mayoría de estas mujeres suelen manifestar alguna habilidad innata para sanar o ayudar a los demás, su presencia y su capacidad de escuchar suelen ser motivo suficiente para que mucha gente enferma busque su contacto y ayuda, pero también eso contribuye a que mucha gente desarrolle una gran dependencia hacia su persona.

   Debido a su capacidad de percepción suelen interesarse y ser capaces de percibir y entender toda clase de temas trascendentales de índole espiritual o metafísica, desdeñando los conocimientos más estructurados y “lógicos. Sepia es artística en su esencia interior, poseedora de una gracia incomparable y una inspiración creativa burbujeante e innovadora; posee una destreza inherente y sin formalidad estructural para pintar, esculpir y escribir, pero sobre todo para la música. No hay medicamento que se le compare en su facilidad y mejoría por el baile de todo tipo, el cual la renueva y la contacta consigo misma. Sepia danza y hace de si misma un instrumento musical pues, para ella, la vida misma es un baile, acaso un vuelo, pero siempre siguiendo su melodía interior que resuena constante y sorprendente. 

 
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