Boletín Homeopático


AGOSTO 2012

El Dolor y su tratamiento homeopático (Segunda Parte)
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez

   En el boletín anterior describíamos las principales características clínicas para el enfoque homeopático del dolor. Si bien es cierto que las modalidades, concomitancias y tipología del propio dolor son de suma importancia, también es muy importante recordar que un dolor jamás debe de tomarse en cuenta fuera del contexto integral del paciente, tanto en una situación crónica como en una aguda: así, las condiciones emocionales, vitales, los rasgos mentales y la reactividad propia del paciente serán de suma importancia para la prescripción adecuada del medicamento homeopático. Hablar de homeopatía para el dolor es, esencialmente, un término clínico incorrecto. Lo adecuado es hablar de la correcta inclusión clínica y terapéutica del dolor en la praxis homeopática.

   Sin embargo, esta inclusión debe hacerse con la exactitud precisa y una de los aspectos que cimentan con más solidez esta exactitud en cuando a la semiología del dolor es la descripción precisa del tipo de dolor. Como se comentaba en el boletín anterior, no obstante, la correcta ubicación repertorial de un dolor suele ser difícil, en primer lugar porque muchos dolores no están traducidos de manera igual en las diferentes versiones del repertorio y, también, porque no existen descripciones minuciosas que sustenten un diagnóstico diferencial exacto.

   En el presente boletín, sin poder llegar a lo exhaustivo que se requeriría por razones de espacio, y como una guía para una exploración semiológica más profunda, se describen los principales tipos de dolor, sobre todo los menos comunes, y su definición.

• Adormeciente: Este es un dolor de tal categoría que entume la parte afectada o disminuye la sensibilidad, más no necesariamente al dolor mismo.

• Agarrante o atenazante: Con la sensación de movimiento impedido. Muy semejante al dolor presivo pero con la condición de inmovilidad, ya sea real o a nivel de sensación.

• Agudo: Se dice de un dolor intenso, generalmente repentino. Es descrito como un dolor vivo y a veces penetrante, pero sin la cualidad rítmica del dolor punzante.

• Apresante: Semejante al dolor atenazante pero no tan intenso.

• Ardiente: Dolor quemante, en algunos casos como brasas encendidas, suele describirse como ardor por parte de los pacientes, pero no debe excluirse de las categorías de dolor.

• Aturdidor: Llamado también obnubilante. Es un dolor que disminuye la capacidad de los sentidos, así como de la habilidad de razonar.

• Calambroideo: Es descrito popularmente como cólico, es un dolor con intensa sensación de contracción que afecta, sobre todo, los órganos con musculatura lisa, aunque puede presentarse en otras zonas.

• Clavante: Como por clavo, rítmico. Es una variante del dolor punzante.

• Clavo: A diferencia del anterior, este es descrito como un clavo enterrado en la parte afectada, pero sin la sensación de movimiento o ritmo.

• Cortante: Como si cercenaran, cortaran o separaran con un cuchillo la parte afectada, no debe de confundirse con un dolor que corta o impide la respiración, lo cual es una modalidad.

• Cuña: Con sensación de cuerpo extraño pero que separa o abre los tejidos en donde se percibe.

• Dolorido, dolorimiento: O adolorido. Con la sensación de magulladura, como por hacer mucho ejercicio o levantar cosas pesadas.

• Doloroso: Dolor que sin ser muy intenso, por su naturaleza continua, llega a generar pesadez o hastío. Es semejante al dolor aturdidor pero de mucha menor intensidad.

• Errático: Dolor que cambia repentinamente de localización.

• Excavante: Con la sensación que cavaran o escarbaran en la parte afectada, sensación de que rasparan con una cucharilla o instrumento.

• Excruciante: Este es uno de los dolores más intensos y complejos. Es una combinación de sensaciones dolorosas: torcimiento, atenazante y arrancante. Suele presentarse en enfermedades malignas.

• Lacerante: Como si se hubiera raspado con una lija la parte afectada. Son sensación de abrasión viva y aguda.

• Lancinante: Más agudo e intenso que el dolor punzante, como si con la punta de una lanza o un cuchillo le penetraran rítmicamente en la zona afectada.

• Lineal: Que corre por una línea, extendiéndose hacia otra zona, generalmente recta.

• Moliente: Aplastante, como si la parte adolorida fuera machacada rítmicamente en un mortero.

• Ondulante: Sigue un trayecto sinuoso. Debe distinguirse del dolor que se presenta en oleadas.

• Picoteante: Dolor rítmico pero que carece de la naturaleza aguda y penetrante del dolor punzante o lancinante, es como estos pero con la sensación de que una punta roma percutiera con intensidad y de manera reiterativa sobre la parte afectada.

• Presivo: Dolor con la intensa sensación de presión externa y continua sobre la parte afectada.

• Punzante: Uno de los dolores más descritos en la consulta homeopática, debe tenerse mucho cuidado en definirlo bien, pues mucha gente describe punzada como sinónimo de dolor. Este, en realidad, es un dolor agudo, penetrante y rítmico, de afuera hacia adentro.

• Pulsante: Es preciso distinguirlo del anterior, este es un dolor que sigue el pulso.

• Rasgante: Con la sensación de que le arrancaran la parte afectada, como rotura o rasgadura.

• Reventante: Muy semejante al dolor explosivo o explotante, que es un dolor presivo, pero de adentro hacia fuera.

• Royente: Parecido al moliente, pero mucho más vivo y fino. Como si los dientes de un pequeño roedor horadaran continuamente la zona afectada.

• Sordo: Semejante al doloroso, pero de mayor intensidad, llegando a ser casi aturdidor.

• Taladrante: Dolor punzante pero mucho más intenso y, especialmente, con un ritmo mucho más frecuente. Como si un taladro percutiera la parte afectada hasta penetrarla.

• Terebrante: Dolor ondulante pero de extrema viveza, es uno de los dolores más intensos.

• Tapón: Dolor con sensación de severa obstrucción, muy semejante al dolor como cuerpo extraño pero con la sensación de bloqueo.

• Tironeante: Como si estiraran en demasía la parte afectada, casi como un dolor rasgante.

• Ulcerativo: Parecido al lacerante pero con la sensación de herida en carne viva. 

 
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