Boletín Homeopático


MARZO 2013

Tuberculinum
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez

  La insatisfacción es el gran tema que subyace en toda la patología y en la personalidad de Tuberculinum: un profundo e instaurado descontento matiza todo su ser. A nivel psicobiológico podemos observar una verdadera incapacidad de sintonizarse con la vida, como en muchos de los medicamentos más destructivos. Sin embargo, la gran diferencia de Tuberculinum con medicamentos como Mercurius, Hepar o Syphilinum estriba en que este bloqueo para conectarse con la vida misma pareciera surgir de su propia voluntad, de la misma esencia de su ser.

  La gente Tuberculinum de todas las edades se caracteriza por un descontento vital que le impide sentirse satisfecho y pleno. Esta insatisfacción, muy semejante a la de Calcarea phosphorica, es con un afán desmesurado por novedades y cambios. A diferencia de otros remedios en quienes la insatisfacción deriva en frustración e indiferencia, en Tuberculinum suele manifestarse como una denodada búsqueda de ese objeto intangible, innombrable y etéreo que pudiera llenar su vida de felicidad. Por ello, de manera muy característica, Tuberculinum busca de forma irrefrenable, intensa y a veces obsesiva lo que pudiera colmar su vacío interior, pero sin tener la menor idea de qué es lo que está buscando. De ese modo, al probar o experimentar algo distinto, tiene la efímera sensación de haber encontrado su meta vital, ya sea en una relación, en un empleo o en un lugar geográfico determinado, sin embargo, al poco tiempo, cuando la rutina y la estabilidad, a las cuales es intolerante, hacen su aparición, vuelve la decepción y el disgusto existenciales.

  Esta insatisfacción, en estados de relativo equilibrio, puede manifestarse como un romanticismo anhelante, un deseo impalpable de estímulo y nuevos horizontes. Es el poeta romántico y sensible, pero desapegado y aburrido de lo mundano y rutinario de la vida, es un cosmopolita necesitado de cambio y excitación, lleno de idealismo evasivo y falta de compromiso. No prospera ni fructifica en nada, no tiene la disciplina para encarar con disciplina tarea alguna. Este individuo, como Calcarea phosphorica también, se caracteriza por un deseo intenso y apasionado de viajar, sin embargo, a veces sin un destino claro, con lo cual se convierte en un vagabundo consuetudinario. Conforme la insatisfacción se hace más patente pueden aparecer conductas muy egoístas e impulsos o arrebatos de maldad y violencia, lo cual es peculiar, sobre todo en niños. Al no encontrar placer ni plenitud en los actos cotidianos de la vida ni en las circunstancias comunes, Tuberculinum tiende a buscar estímulos que bordean lo enfermizo y lo ilegal, buscando adrenalina y cayendo en una vida de excesos de toda clase.

  A diferencia de Nux vomica que también tiende a los excesos, pero de placeres y goces reiterativos, Tuberculinum es el gourmet y el sibarita que siempre busca deleites que lo sorprendan, cayendo muy fácilmente en la trasgresión y la perversión. En esta etapa, estos individuos se tornan aún más egocéntricos y manipuladores, sin capacidad empática alguna, siendo capaces de abandonar a sus hijos, perjudicar a sus seres más cercanos o utilizarlos con tal de obtener un atisbo de novedad y complacencia excepcional.
Con el tiempo, no obstante, llegan a perder completamente la capacidad de fascinarse aunque sea de manera pasajera, derrumbándose en un tedio frustrante e irritante que se traduce en extrema agresividad, sobre todo con los animales, hacia los cuales puede expresar gran sadismo. En casos extremos, esta violencia y crueldad puede ser manifestada hacia otras personas, llegando a presentar incluso impulsos homicidas, aunque por lo general no pasa de la agresión verbal y la rebeldía.

  En los niños, a su vez, es junto con Medorrhinum y Stramonium, uno de los más hiperactivos y, a la vez, destructivos, con una ingeniosa capacidad de desestabilidar y causar daño. Estos niños son incapaces de mantenerse quietos, callados o en el mismo lugar por largo tiempo, hablan de manera grosera y con voz estentórea, son muy desobedientes, retadores, mentirosos y manipulan a otros niños o incluso a adultos. En ciertos casos, llegan a tener manifestaciones de agresividad abierta y premeditada, destruyendo los bienes más preciados de sus padres ante la menor contradicción. Estos niños parecen alegrarse cuando se les reprende o castiga, o al menos, se muestran totalmente indiferentes. Este es un gran remedio en trastornos obsesivo-compulsivos, cuando se manifiestan desde edades muy tempranas, especialmente en la forma de conductas ritualistas, mismas que también pueden presentarse en niños autistas o con retraso mental. La tendencia a golpearse la cabeza de manera insistente o inconsciente es un signo distintivo del remedio.

  Intelectualmente, Tuberculinum puede exhibir un ingenio desbordante o una inteligencia superior al promedio, especialmente, para obtener lo que se propone o causar daño. Pueden ser adolescentes geniales que ocultan su capacidad mental para obtener ventaja de quienes le rodean. Pero, por otro lado, también está indicado en pacientes con graves limitaciones a nivel racional: incapacidad para aprender y retener, muy notable es la sensación de haber olvidado algo sin poder determinar qué es, como Syphilinum puede revisar de manera repetitiva lo mismo, fastidioso y obsesionado con detalles insignificantes, perdiendo de vista datos y circunstancias importantes.

  A nivel físico destaca la agravación antes de las tormentas, la mejoría al aire libre y especialmente en las montañas, una forma muy simbólica de expresar su deseo de libertad, aunque el frío, especialmente el frío húmedo, lo agrava notablemente. El deseo de alimentos ahumados es sumamente característico, así como de salami, carne de cerdo y comidas muy grasosas, las cuales puede consumir crudas y en grandes cantidades. Deseo de leche y de lácteos, todo lo cual es alérgico o intolerante. Los pacientes de este nosode pueden presentar debilidad progresiva con adelgazamiento marasmático o, todo lo contrario, un metabolismo acentuado con un despliegue excesivo de energía.
Pero en ambos casos suele tratarse de sujetos muy delgados y con tendencia a la cronicidad en sus padecimientos. Morrison menciona como combinación peculiar y distintiva la coincidencia de afecciones respiratorias y problemas reumáticos.

  Tuberculinum ha sido empleado de manera excesiva en pacientes con tendencia recurrente a las afecciones respiratorias de toda índole, sin embargo, es recomendable la presencia de rasgos mentales y síntomas integrales para un efecto más homeopático y una verdadera curación dada la profundidad del medicamento. Los individuos verdaderamente Tuberculinum no podrán dejar de ser intensos, desbordantes y muy reactivos, y en lucha acérrima contra sí mismos. 

 
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