Boletín Homeopático


JULIO 2012

El Dolor y su tratamiento homeopático (Primera Parte)
Por el Dr. Gilberto Quintero Ramírez

   El dolor es una de las causas más importantes de atención homeopática y uno de los motivos primordiales de la consulta médica en general. En México, desgraciadamente, muchos enfermos buscan atención únicamente cuando se presenta dolor físico o emocional. Asimismo, muchas personas tienen la falsa creencia que la Homeopatía no es útil en los dolores y que, en esos casos, es preferible consultar a un médico tradicional pues la Homeopatía, en el mejor de los casos, será muy lenta. No obstante, la Homeopatía es excelente en casos donde hay presencia de dolor tanto de manera aguda como de forma crónica. En este sentido, el tratamiento homeopático tiene como finalidad la curación plena que implica la erradicación total del dolor y de las afecciones que lo ocasionan; lo que sí es cierto es que en muchos casos el alivio del dolor no es inmediato pues es preciso que el propio organismo responda, aunque cuando el medicamento posee un alto grado de semejanza, este tipo de afecciones desaparecen instantáneamente para sorpresa del paciente y, muchas veces, también del homeópata.

   Para lograr una prescripción homeopática de elevada semejanza y calidad, es preciso integrar el dolor en cuestión, a la totalidad sintomática del paciente, tomando en cuenta su estado mental, general y físico.

   Son de especial relevancia los síntomas mentales concomitantes al dolor, es decir, aquellos que se presentar siempre aparejados a la crisis dolorosa. Así, existen pacientes que ante el dolor se tornan irritables o incluso violentos, como Aurum metallicum (con acciones violentas hacia sí mismo o hacia los demás), Chamomilla (con irritabilidad y reclamos), Hepar sulphur (con impulsos piromaníacos y destructivos) y, en menor grado, Antimonium tartaricum o Lycopodium. Personas que única y exclusivamente se deprimen a consecuencia de la aparición de sus dolores, como Sarsaparrilla y Kali phosphoricum, llegando incluso a desarrollar impulsos suicidas a consecuencia del dolor (Aurum metallicum). Chamomilla y Murex son los únicos medicamentos mencionados en el Repertorio bajo el epígrafe de Impaciencia por Dolor, así como Coffea y Cactus, los únicos que presentan miedo a la muerte cuando sienten dolor. Mucha gente le tiene miedo al dolor (Aurum, Bryonia, Calcarea carbonica, Coffea cruda, Lilium tig., Lycopodium, Phosphorus) pero aún más característico es el temopr a que el dolor se vuelva intolerable, lo cual es característico de Carcinosin y Allium cepa, este último, medicamento de gran utilidad en muchos tipos de dolor y olvidado por su etiqueta de exclusividad en la gripe. El llanto con cólera por dolor es característico de Staphysagria, de Opium y de Mercurius vivus, mientras que la memoria débil o la pérdida de la misma por dolor es indicativo Anacardium, de Argentum nitricum, de Nux moschata y de Pulsatilla. En casos muy extremo podemos llegar a ser testigos de comportamientos y acciones verdaderamente insanos por dolores extremos, lo cual es síntoma de Aconitum y Veratrum album, así como de Colchicum e Hypericum, este último muy indicado en dolores por lesiones y traumatismos en el trayecto nervioso y en la integridad de los mismos. Mucho más peculiar es la falta de reacción al dolor, síntoma exclusivo de Alumina, o la risa por dolor, característica de Nux vomica, que ve el dolor como un reto a vencer más que como un obstáculo. La gente Nux vomica es muy resistente a los dolores por lo que se suele confundir con los medicamentos insensibles al dolor (Opium, Stramonium, Sulphur) o, con una diferente connotación, con los medicamentos indiferentes al dolor (Arnica, China, Iodum metallicum, Pulsatilla). En el otro extremo de este espectro, se hallan los medicamentos altamente sensibles al dolor, indicados en aquellos pacientes que perciben un pequeño dolor como si fuera extremo e intenso, lo cual es indicativo de la tétrada formada por Aconitum, Coffea, Chamomilla y Hepar sulphur.

   Otro de los puntos clave en la clínica homeopática del dolor, aparte de las concomitancias, es la precisa ubicación y definición de las modalidades del mismo. Las modalidades de agravación o mejoría de un dolor son de suma importancia para la elección del remedio más adecuado, sin embargo, las modalidades causales, las etiologías, lo que origina el dolor, tiene un valor mucho más notable y diagnóstico. Algunas modalidades muy características, seguidas de sus medicamentos, son: Por no dormir bien: Magnesia muriática. Con apetito incrementado: Sepia. Con salivación aumentada o muy presente: Kali bich., Phosphorus. Dolor alternando con prurito: Strontium carbonicum. Por amputación: Allium cepa (muy característico), Asafoetida, Hypericum, Phosphoric acid, Staphysagria. Por cólera: Colocynthis, Chamomilla, Staphysagria. Después del coito: Cedron., Silicea. Por compañía: Palladium. Come, mientras: Phosphorus. Comer, después de: Camphora, Lachesis. Menopausia, en: Lachesis. Amamantando: Chamomilla. Aire libre mejoran: Pulsatilla. Dormir, peor por: Phytolacca. Sonambulismo, por: Sulphur. Hablando agrava: Allium cepa. Pensando en el dolor: Oxalic acid. Dolores de todo tipo que mejoran por la transpiración: Clematis. Mejora trabajando: Causticum. Cabe hacer notar, contrariamente a lo que muchos llegan a pensar, que casi cualquier medicamento homeopático puede estar indicado en algún tipo de dolor, así como la importancia de no prescribir un medicamento en un caso de dolor guiándose exclusivamente por los órganos que dicho medicamento suele afectar, sino por las modalidades características y por la claridad de los síntomas desde una perspectiva integral.

   El tipo y la definición del dolor mismo es lo más importante en la clínica homeopática de la analgesia. Por ello, se debe ser muy meticuloso al inquirir sobre la sensación que viene a determinar el dolor. Sin embargo, esta es una de las preguntas de la toma del caso homeopática más difíciles de responder por parte del paciente. La gran mayoría de los enfermos no son capaces de definir con precisión si su dolor es mordiente, penetrante, excruciante o terebrante, e incluso mucho homeópatas no conocemos la definición semiológica de todos los tipos de dolor. De ahí la importancia de conocer y precisar las sutiles diferencias entre un dolor y otro, las claves sensoriales de cada uno y, especialmente importante, es poder hacer e imaginar una descripción comparativa de cada dolor para, de esa manera, estructurar un buen interrogatorio al respecto sin que sea sugerente ni influya sobre las palabras del enfermo. En muchos casos, cuando no se puede determinar con precisión y claridad una correcta definición álgica, es preferible sustentar las prescripción con base a las modalidades, al comportamiento del dolor y a la ubicación del mismo, lo cual se describirá con más detalle en el próximo boletín Hässler. 

 
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