Boletín Homeopático


NOVIEMBRE 2015

Silicea terra
Por Gilberto Quintero Ramírez

  La esencia de este medicamento es la falta de confianza en sí mismo, una sensación interior de minusvalía o incapacidad para afianzarse en la vida y expresar sus puntos de vista ante los demás. La falta de confianza de Silicea difiere completamente de la de Lycopodium, de quien también constituye su esencia: Lycopodium, sabiéndose incapaz, compensa su inseguridad de una manera centrífuga, volcándose hacia el exterior en pos de imagen, posición social y, especialmente, poder; Silicea, en cambio, lo hace de manera centrípeta, hacia su interior, desarrollando una actitud de introspección y auto análisis. Los individuos Lycopodium son incapaces en todos los ámbitos –no pueden– pero intentan hacer creer a los demás, e incluso a sí mismos, que son competentes y eficientes en todas las áreas de la vida. Silicea, en cambio, suele ser un individuo muy eficiente y capaz, pero no logra asumir su poder. No puede reconocer su capacidad.

  Las personas que necesitan Silicea, sobre todo en equilibrio, tienen una naturaleza disciplinada, estructurada y ordenada. Son sujetos, por lo general, puntuales, honestos, responsables y con un gran sentido del honor y la justicia. Aunque, por otro lado, exhiben una suerte de docilidad y adaptabilidad que los lleva a fluir por la vida sin confrontar a nadie. No discute a pesar de tener gran seguridad y firmeza en sus opiniones. Tratan de vivir en paz y la búsqueda de la estabilidad viene a convertirse en su motor vital. Silicea, a diferencia de Lycopodium o Nux vomica, no ambiciona bienes materiales, poder ni prestigio; solo desea desarrollarse a su propio ritmo, vivir con tranquilidad y sentirse seguro.

  Silicea en estabilidad es el más capaz de la Materia Medica. Sin embargo, su sentimiento de minusvalía le hace sentirse inadecuado, sin preparación, incapaz y temeroso además de inseguro. Esta inseguridad es compensada básicamente a través de un afán concienzudo y minucioso para encarar la vida y realizar todas sus tareas, una anticipación previsora y estratégica, una suerte de avaricia justificada en el hábito de ahorrar para tiempos difíciles futuros, su naturaleza industriosa, perseverante y paciente, y sobre todo, por una excesiva aspiración de estructura en su existencia. En este sentido Silicea es el medicamento más estructurado de la Materia Medica. Semiológicamente podemos definir “estructurado” como la convergencia del rasgo concienzudo más la anticipación intelectual y previsora de Silicea. La faceta concienzuda de Silicea encara, la mayoría de las veces, los aspectos más positivos de este rubro: Es ordenado, disciplinado, metódico, puntual, minucioso, preciso y detallista. Bien hecho y eficaz. Arsenicum, por el contrario, encarna los aspectos más negativos: Puntilloso, quisquilloso, fastidioso, intolerante y escrupuloso; atento a las fallas de los demás y presto a la crítica más acre. Una de las claves para diferenciar el síntoma concienzudo de ambos remedios es a través de lo que consiguen. El orden de Silicea es el más fructífero de la Materia Medica, el de Arsenicum el más estéril, no solo no da frutos sino que aniquila y bloquea todo lo que se haya a su alrededor. Además de todo lo anterior, Silicea es refinado, sensible al arte y es el único remedio en el Repertorio en el rubro de elegancia.
  Silicea en estado de equilibrio posee varios rasgos líderes que lo identifican: Es el medicamento más inteligente, más capaz, más justo, más disciplinado, más ordenado y puntual de la Materia Medica. En estado sano es el más propositivo de la farmacodinamia, lo cual contrasta con su aparente falta de ambición. Silicea solo desea estabilidad y crecimiento interior pero a la larga consigue más que muchas personalidades más ambiciosas y competitivas, como Nux vomica. La gente Silicea, en relativa estabilidad, trata de ordenar, estructurar y comprender cabalmente el mundo en el que vive, lo cual constituye su impulso vital esencial.

  Silicea es el medicamento más inteligente ya que su mente es ordenada y tiende a clasificar y estructurar por conceptos y jerarquías todo lo que le está a su alrededor, pues así entiende mejor lo que le sucede y le rodea. Le es fácil conceptualizar y manejar abstracciones, todo lo cual es parte de procesos lógicos. Silicea es una de las personalidades más lógicas y secuénciales mentalmente. Es tan analítico como hábil con las ideas intangibles o filosóficas, busca captar los componentes básicos de cualquier idea o circunstancia. Desmenuza mentalmente todo, imágenes, sucesos y hasta emociones y sentimientos. Todo lo cual es potenciado por la sólida disciplina del remedio. Los niños Silicea pueden obtener las máximas calificaciones estudiando sólo unos cuantos minutos, pero por su falta de confianza suelen estudiar tardes o días enteros pues creen que no han comprendido bien, que hay algo que se les escapa y que no saben lo suficiente. Esta combinación de intelectualidad aguda y constante disciplina los lleva a alcanzar la excelencia en todo lo que emprenden. Pero debido a su falta de confianza, Silicea nunca se siente lo suficientemente capaz a pesar de acumular un sinnúmero de logros, los cuales experimenta como producto de la casualidad, convencido que el fracaso lo acecha y que pronto se verá inutilizado. Por ello con cada éxito se siente más inseguro y redobla sus esfuerzos, volviéndose cada vez más concienzudo y más previsor (Anticipación).

  La gente Silicea, al ser tan racional, tiene dificultades con el mundo de las emociones. Les cuesta mucho ser expresivos y, aún más, ser espontáneos o dejarse llevar por sus impulsos. Todo es planeado y fruto de la razón. Por ello, con el tiempo, y conforme se desequilibran, pueden volverse obsesivos (cuentan todo de manera compulsiva) y muy rígidos. En estados patológicos, suele verse confusión mental y embotamiento, sus facultades intelectuales, agudas y poderosas, se vuelven frágiles. Hay una gran fatiga mental por leer o escribir, y cualquier esfuerzo mental lo agrava. En estas etapas. Silicea pierde su carácter totalmente, se vuelve sobresaltado e incapaz para tomar decisiones o hacerse carga de sus finanzas. Muy simbólicamente, y prueba de su sentimiento extremo de vulnerabilidad, no tolera nada afilado dirigido hacia él. Es entonces cuando la rigidez y el exceso de estructura se manifiestan a nivel patológico en su cuerpo: aparecen las fístulas y los procesos supurativos, los huesos se ven afectados en su calcificación, el metabolismo se ralentiza y el individuo Silicea se torna friolento en exceso, lábil a las infecciones recurrentes y presa de un sinnúmero de padecimientos crónicos severos. La certeza y firmeza que otrora le caracterizó, se torna fragilidad e inestabilidad ante los embates caóticos del mundo.
 

 
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