Boletín Homeopático


FEBRERO 2022

Obesidad y mecanismos de protección
Por Gilberto Quintero Ramírez

  La obesidad, verdadera pandemia de nuestros tiempos, puede entenderse y tratarse también como un intento psicológico de protección ante el medio circundante. El individuo obeso cubre su cuerpo y su existencia como una gruesa y tangible capa de tejido adiposo con la finalidad de rehuir el contacto profundo con sus semejantes. La mayoría de las veces este tipo de procesos se dan desde el inconsciente, siendo negados por el paciente, quien afirma desear contactar con los demás y pasar por una persona común y normal. Sin embargo, en lo profundo de su ser se da la obtención de una notable ganancia secundaria al mantenerse aislado y en la protección de su propio mundo. En muchos casos, podemos encontrar antecedentes de severo daño emocional. Solamente determinando de que índole ha sido este daño podremos sanar realmente la obesidad de estos enfermos. Estas noxas emocionales suelen ser, como en la mayoría de los padecimientos, las claves angulares para una verdadera curación. Remitimos al lector a los rubros de “Trastornos por”, del capítulo de Mentales de los modernos Repertorios para una mayor comprensión del tema.
  Este afán de protección de la realidad puede tener una gran diversidad de causas, que van desde lo más sutil e inconsciente hasta las formas más neuróticas y obsesivas. Los medicamentos señalados son aquellos que se caracterizan por desarrollar obesidad de manera marcada a la par de estos fenómenos psicológicos. En cada uno de ellos se señala cuál es el motor de este impulso excesivo de protección.
  Ammonium carbonicum: Este medicamento está muy indicado en obesos, sobre todo mujeres, muy apáticas, pero a la vez demasiado sensibles; hay una cierta tendencia a la histeria, a la somatización sin que medié patología alguna, con síntomas aparatosos y molestos. Muy útil en adolescentes que se niegan a crecer por miedo, pues como trasfondo profundo suele haber un rechazo a su propia identidad. La obesidad los hace ver demasiado voluminosos.
  Ammonium muriaticum: Contención y represión. La personalidad de este medicamento homeopático parece, a veces, un punto medio entre la de Natrum carbonicum y la de Natrum muriaticum. Existe aversión e intolerancia inexplicables hacia ciertas personas, así como un estado de profunda pena y depresión, con tendencia al llanto. Sin embargo, estos pacientes no expresan ni exoneran todo su dolor emocional.
  Baryta carbonica: El retraso, definitivo e incompensable, en diferentes áreas es la esencia del sobrepeso de Baryta. La sensación de inadecuación es mucho más marcada que en Calcarea carbonica, y se caracteriza por una respuesta emocional muy intensa. Personas no muy brillantes o, incluso con diferentes grados de incapacidad intelectual y social, pero con una elevada conciencia de sus limitantes. Pacientes muy friolentos con cierto grado de comportamiento infantil.
  Calcarea carbonica: Inmadurez no sólo física sino también mental y emocional. Muy indicado en personas que sienten que no se pueden adaptar a su entorno. Condiciones psóricas que contribuyen a presentar una obesidad marcada desde la primera infancia. De mucha utilidad cuando hay también un contexto hereditario o genético. Pacientes lentos, friolentos y determinados. Estoicismo que alterna con auto compasión.
  Graphites: Inconciencia vital. La gente Graphites, como Baryta, también se niega a asumir su responsabilidad vital y a crecer, pero de una manera más inconsciente, sin contactar con su entorno ni intelectual ni emocionalmente. Son personas muy primitivas y densas.
Natrum muriaticum: Resentimiento y rencor. Este es el medicamento homeopático más importante en situaciones de dolor y pena emocional o afectiva no resueltos. El apego al pasado doloroso puede ser, en la mayoría de los casos, de una forma inconsciente y los pacientes pueden verse joviales, abiertos e incluso festivos, personas muy responsables y optimistas que, en realidad, esconden una instaurada renuencia al contacto emocional. La obesidad en Natrum muriaticum suele estar asociada a adicciones a ciertos alimentos, sobre todo la comida salada y el pan.

  Existen algunas personalidades homeopátícas que utilizan la obesidad como una forma de ejercer algún control o coerción sobre los demás. Esta forma de poder, como la mayoría de estas dinámicas, suele ser más inconsciente que desde la propia voluntad o decisión y tiende a estar combinada con otras actitudes. En tiempos antiguos, la obesidad era un símbolo de estatus que dividía a la nobleza de la gente de la clase baja que no tenía acceso a los alimentos, así los aristócratas podían comer de más y mostrar su superioridad. Así, muchas personas que ejercen gran poder no sólo justifican su gran sobrepeso o lo compensan, sino que también lo subrayan. Los medicamentos que más ejemplifican esto son:
  Dulcamara: Recordemos que Dulcamara es muy semejante a Lycopodium al grado de considerársele, a nivel de personalidad, como una de sus eminentes versiones femeninas. Sin embargo, Dulcamara busca más el control familiar que el social, puede tener también bastante falta de confianza en sí misma, pero tiende a ser más inconsciente. Más que controlar a sus seres queridos, busca poseerlos definitivamente. De fuerte voluntad, impositiva y dictatorial, suelen ser mujeres que afirman su presencia mediante una masa corporal bastante extrema; obesas pero enérgicas, suelen manipular y controlar “desde el amor”. Madres que no dejan crecer a sus hijos. En apariencia, no les suele agobiar en lo más mínimo su sobrepeso, al cual consideran parte de la vida. Dulcamara puede ser una mujer, antaño Pulsatilla, que descubrió que el poder y el dinero consiguen de manera más eficaz cualquier afecto.
  Staphysagria: En este caso, la obesidad suele servir como arma de control de una manera totalmente opuesta a la de Dulcamara. Staphysagria suele verse impedida y minimizada por su sobrepeso. De ahí, que precise la ayuda y la atención de los demás. Es el medicamento por excelencia de aquellas personas que suben de peso, inconscientemente, para boicotear la relación marital. Al volverse una mujer poco atractiva, Staphysagria insta a su esposo a buscar otra pareja.
  Lycopodium: Como los antiguos y poderosos monarcas del pasado, Lycopodium se erige como un amo inflexible e intolerante, acentuando su presencia con una obesidad a la que no da tanta importancia en apariencia, pero que en el fondo acentúa aún más su gran inseguridad. Recordemos que este es uno de los remedios homeopáticos más vanidosos de la Materia Medica, pues para él “imagen es poder”. De ahí, que puede recurrir a toda clase de artificios para vencer o encubrir su obesidad. 

 
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